Nuestra espina dorsal es una columna vertical que tiene que mantenerse con la gravedad durante el curso de nuestra vida. Si tiene una forma buena (postura) y buen movimiento entonces la tendencia natural del cuerpo de adaptarse a su entorno gravitacional asegura que mantengamos nuestros huesos fuertes y nuestras articulaciones saludables. Sin embargo, si tenemos una mala postura y nuestro movimiento no es perfecto, nuestra adaptación no es saludable causando degeneración y osteoartritis.
Su postura es una ventana para la condición de su sistema nervioso. Nos muestra como nos adaptamos al estrés y nuestro estilo de vida. El hecho de solamente estar de pie requiere la coordinación (en nuestro sistema nervioso) de 200 músculos ¡No me extraña que aquellos con mala postura se quejen de estar cansados!
Al principio, la degeneración ocurrirá sin síntomas, pero estas zonas de estrés empeorarán gradualmente hasta que se experimente dolor y agarrotamiento. Mientras la falta de movilidad en las articulaciones espinales empeoran, otras cosas muy importantes empiezan a ocurrir. Los discos en la columna vertebral son muy importantes en su función principal de proporcionar flexibilidad mientras actúan como separadores, permitiendo que las raíces del nervio dejen la médula espinal sin impedimentos.
Desafortunadamente estos discos no tienen un riego sanguíneo y dependen completamente de este movimiento para meter nutrientes frescos y sacar los residuos producidos por el metabolismo. Sin un movimiento normal en estas articulaciones, los discos se secaran y veremos un aumento en el residuo metabólico (C02, ácido láctico, etc.). Estos discos perderán su calidad estructural e integridad y podrán fallar, causando un prolapso o una hernia con el resultado de presión en la médula espinal.
A medida que la degeneración continúe, el cuerpo se autoayuda; tensa los músculos alrededor de las articulaciones e inflama las zonas para prevenir el movimiento. Desafortunadamente, esto empeora el problema ya que la fisiología normal es interrumpida aún más.
Inicialmente su quiropráctico ajustará o manipulará sus articulaciones afectadas y restablecerá algunas de las funciones normales; mejorará la variedad del movimiento, el riego sanguíneo, y normalizará la neurología de las articulaciones. A medida que el dolor se vaya reduciendo, es absolutamente necesario comunicar la causa del dolor o la situación empeorara. Su médico BFQ trabajará lentamente para cambiar la forma de la espina dorsal hacia su estado fisiológico normal mientras mejora sus movimientos y biomecánica. Esto se consigue usando unos ajustes quiroprácticos muy específicos, aparte de máquinas diseñadas para el estiramiento y la tracción que tenemos en nuestras oficinas, y ofreciendo ejercicios específicos para mejorar la estabilidad de la espina dorsal.
Ya que nuestras células con vida son remplazadas constantemente, tenemos una oportunidad tremenda para mejorar la estructura, y por lo tanto, la función de nuestra espina dorsal.



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